Tristemente, hoy me di cuenta de que tal vez todo ese dolor supuestamente sano y sumamente manejable que sentí al principio de este nuevo camino de soltera (y por primera vez soy soltera, tal vez, nunca sentí realmente el peso), esas pocas lagrimitas que derramé casi apropósito en esos primeros días de esta nueva eternidad, tal vez todo eso haya sido sólo una mentira piadosa conmigo. Una nefasta mentira que ahora hace que me caiga de bruces al suelo a cada paso que intento dar, porque me confié de lo que me decía sin entender que si nunca había tenido fé en mi ni en mi fortaleza este era el momento menos propicio para dar vuelta ese panqueque.
Tristemente, hoy me estoy dando cuenta y aceptando el hecho de que sí, que esto es una nueva excusa para sufrir pero que al mismo tiempo es una tan, pero tan buena que realmente no sé cuándo va a terminar todo este calvario (quizá autoinducido, quizá acto de Dios).
Tristemente hoy me di cuenta de que voy a sufrir, y que no voy a poder seguir haciéndome la boluda y diciendo: "Somos amigos, estoy bien con eso. Estoy bien conmigo."
A veces uno no puede llamar amigo a lo que una vez llamo amor.
ResponderEliminarQue digo a veces, es hiper imposible, aunque ultimamente yo estoy manejando un tipo de filosofia de vida que me permite alejarme a las personas y verlas desde otro ángulo.
Suerte con la caida, no beses tanto el piso Vera, arriba ese animo.
Repito, no beses tanto el suelo, puede ser que te guste.