19.8.09

Crónicas de tiempos 18.08.09



Se hizo el silencio y el puñal se clavó más en lo profundo. Su alma de niño lagrimeó pero no gritó. El dolor debía de ser insoportable y aún así se repetía "¿cómo podría caer ahora?". Estancado entre las fauces del milagro y preguntándose cuándo carajo podría terminar de devolverle sus favores a Dios. Y preguntándose después quién carajo era Dios, si bajaría un día para estrecharle la mano por tanto dolor soportado. Por que después de todo, ¿no era ése su propósito mayor? Si es que Dios realmente tenía como meta un poco de dolor humano (tal vez por una suerte de autoestima un poco baja, o sobreexigencia), él vendría a ser la muestra más grande de que lo había cumplido.
Y se iba desangrando mientras la cabeza deliraba sobre su cabeza y más arriba otra cabeza y lejos lejos lejos, las cabezas se van uniendo así que puede verse una cabeza gigante sobre las cabezas, y todas las mismas cabezas repetidas, por que sí, por que Dios quiso que justo ahora se le confundan las neuronas y se tambaleé y caiga sobre su sangre y le crezcan más cabezas con neuronas más confundidas (y una arriba de la otra).




Sus ojos se cerraron. Ningún dios le estrechó la mano.




2 comentarios:

  1. Interesante el baile de tripas y sangre de deidades sagradas y seres humanos bien profanitos. Es que en este mambo, llevamos la de perder frente al aura simbólica.

    Saluditos.

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  2. Es un bajón cuando tu amigo imaginario te lastima.
    No se hable más.

    Bonito tatuaje, si es que lo es.

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Su palabra agitará mi viento