Asesinato vespertino;
no te apabulles,
al cadáver debemos esconder
luego será tiempo de correr.
No te excedas en fantasías
hoy has matado a tu mujer.
Te me vas perdiendo y ya no me ayudás,
deberé ocultarla sola a la difunta.
Qué en paz descanse tu alma atrofiada
y qué puedas dormir para siempre sin que te perturbe el desatino de tu amado,
Y qué de ser esto imposible: qué puedas renacer con cada semilla y asustar así a aquel que te ha matado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Su palabra agitará mi viento