
Corromper mis huesos todos. Arrancarme cada pelo y de raíz. Inyectarme hasta que implote este corazón. Despedazarme, quedarme hecha jirones de carne y músculo muerto. Quitarme los ojos y, ciega, cortarlos en rodajas. Golpear mis manos entre sí hasta quebrar cada falange y sangrar, sangrar por cada poro, como fuese. E internamente que deliren mis mitocondrias, que exploten así no tienen que seguir con la insoportable tarea de alimentar cada célula.
Bueno, el comentario del post anterior era para este jajaja.
ResponderEliminarteamiis.